Categorías
Consejos Legislación

La legislación en la fotografía callejera

Antes de salir a realizar fotografía de calle deberíamos plantearnos qué podemos hacer y lo que no. Para ello es conveniente conocer la legislación.

Uno de nuestros mayores miedos a la hora de salir a la calle a capturar momentos que implican a personas desconocidas y que nos pueden parecer más o menos íntimos es saber a ciencia cierta si estamos infringiendo alguna ley.

“Soy como un vaquero con una bala y no una ametralladora en busca de ese momento decisivo”

Fan Ho

Índice:

  1. Qué nos dice la Ley.
  2. De cuándo es la Ley y qué contempla.
    1. Sobre la captación de imágenes.
    2. Cuestión de interpretación.
    3. La decisión de los jueces.
    4. El consentimiento expreso.
  3. Cómo debemos actuar en la calle.
    1. Fotografiando a menores de edad.
    2. Situaciones ridículas.
    3. Cuando te descubren fotografiando.
    4. Cuando alguien se molesta por una publicación.
  4. Conclusiones.
Fotografía callejera con ciclista bajando una calle empedrada y perseguido por un reflejo en ventanal. Fotografía: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

Qué nos dice la Ley

La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla: NO se puede fotografiar a ninguna persona sin su consentimiento y mucho menos cuando ésta desconoce que la estamos fotografiando.

Dicho esto, lo mejor que podemos hacer los fotógrafos de calle es quedarnos en casa.

No se puede fotografiar a las personas sin un consentimiento.

Así parece a priori, pero vamos a matizar ciertos puntos que a pesar de no evitar incumplimientos de la legislación, deberíamos tener en cuenta para poder ejercer nuestro trabajo de documentación gráfica. Si quieres saber algo más sobre esta disciplina, te recomiendo comiences leyendo mi otra publicación sobre la fotografía callejera.

De cuándo es la Ley y qué contempla

La ley que regula el derecho a la imagen y al honor es muy dura y, cada vez se endurece mucho más.

En España seguimos con una legislación redactada en el año 1982 y que no contempla las nuevas tecnologías. En aquellos tiempos no había nadie todavía exponiendo sus fotografías con los teléfonos móviles.

Todo lo que comento en esta publicación hará referencia a la legislación que conozco, la española y, tanto en el futuro como en otros países, los artículos que mencione en ella, podrían variar notoriamente.

Antes de proseguir, conviene que como lector, revises si no existen cambios en la legislación que podrían contradecir o completar ciertas opiniones vertidas en esta publicación. Te recomiendo que accedas a lo que en el BOE (Boletín Oficial del Estado, del Gobierno de España) se publica al respecto. Puedes hacerlo directamente desde aquí; donde además, encontrarás los textos originales y sus actualizaciones con el paso del tiempo.

Fotografía callejera con personas entrando a misa de las siete y un taxi en primer plano, la luz incide en el anciano de manera especial. Fotógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

Sobre la captación de imágenes

Resumiendo bastante la legislación, como te decía, básicamente no podremos hacer ninguna fotografía en la que salga una persona sin tener antes un consentimiento de la misma. El artículo 7.5, el más polémico de todos y el que más nos afecta como fotógrafos, ya seas aficionado o profesional, dice que el mero acto de hacer la fotografía ya infringe la ley, no importando en absoluto si nos encontramos en un espacio privado o público.

“La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.”

BOE, Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. (Capítulo II, artículo séptimo, punto 5).

Cuestión de interpretación

Ante el artículo anterior, poco se podrá hacer, pero sin embargo, a partir del punto octavo se nos va ya aportando algo de esperanza al hablarnos de ciertas excepciones en situaciones muy particulares.

Cabe aclarar, que de llegar a enfrentarnos a una demanda, todo quedará finalmente a expensas de la interpretación que haga el juez que instruya el caso en particular.

Fotografía: Anxo Dafonte.

En este octavo punto se nos citan algunos supuestos donde sí se podría fotografiar y, entre ellos, escenas de interés histórico, cultural o científico, ante los que podríamos no estar infringiendo ninguna ley y, quiero insistir en la palabra ‘podríamos’ porque como decía, en último caso sería el juez quien decidiese.

Atendamos a lo que nos dice exactamente el punto 8.2:

“Dos. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:

a) Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.

b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.

c) La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.”

BOE, Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. (Capítulo II, artículo octavo).

Es en este artículo en el que se están basando los foto periodistas para poder desempeñar su trabajo. Si atendemos a este artículo, podremos ya exponer incluyendo personas, siempre y cuando sean cargos o personalidads públicas y cuando ese momento fotografiado sea para informar o documentar una situación de interés general.

Podremos además, llegar a fotografiar en un acto público a gente anónima mientras no tengan un peso relevante en la fotografía, es decir, que no sean los protagonistas. Esto es a lo que se refiere la ley en el punto c) cuando habla de personas meramente accesorias.

Resumiendo. Lo que el fotógrafo de calle debe realizar es fotografía de la calle y no de personas. En cuanto nos centramos en una persona, la convertimos en el objeto de la fotografía y deja de ser accesoria.

Fotografía callejera en blanco y negro con barrendero tomándose un descanso y bebiendo de una botella de agua en Santiago de Compostela. Fotógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

La decisión de los jueces

Nos econtramos ante una tesitura muy compleja en caso de tener que llegar a la sala de un juzgado ya que ese arbitrio puede llevar a resultados tan sorprendentes como inesperados.

Resultará muy difícil que se pueda realizar una valoración desde un punto de vista objetivo y justo.

Si la mayoría de las personas que fotografían no se molestan por su formación… ¿qué le vamos a exigir a los jueces?

La persona designada para ello debería tener ciertos conocimientos, sobre todo en lo que a arte y composición se refiere, para poder entender los motivos que al autor le han llevado a exponer la fotografía cuestionada.

Para poder realizar una valoración correcta sobre una obra fotográfica, la autoridad designada debería tener conocimientos y cultura fotográfica, de pintura, etc. y, por supuesto, también los hay; no quiero decir con esto que ningún juez posea estas capacidades. Pero no es exigible esta preparación y, en mi opinión, esto es algo que debería cambiar.

Fotografía: Anxo Dafonte.

El consentimiento expreso

Muchos fotógrafos de calle están convencidos de que al no existir en la legislación ningún punto en el que indique que el consentimiento expreso deba ser dado también por escrito, con la simple mirada a cámara del sujeto se entiende un consentimiento implícito.

Esto no es exactamente así. Tengámoslo siempre en cuenta. Volvemos al punto de las interpretaciones. Si intentas agarrarte a ese consentimiento implícito en una mirada como a un clavo ardiendo, tendrás sí o sí las de perder. Ningún juez te dará la razón.

La mirada podría ser un consentimiento…

pero… no vitalicio.

La explicación es bien sencilla. Al igual que sucede con la cesión de los derechos de imagen con personas retratadas voluntariamente e, incluso con contratos firmados, cualquier consentimiento sobre el uso de la imagen de una persona es inmediatamente revocable.

Por lo tanto, cualquier persona que te ha dado consentimiento, te lo puede retirar cuando se arrepienta de ello y, ante eso no hay nada que hacer. Llegarás al juzgado y el juez te dirá que no importa el consentimiento que te haya dado en su momento, sea implícito o explícito; en el momento de la vista es obvio que ya no gozas de ello. Por eso, aunque sea otra disciplina totalmente distinta, es recomendable el uso de contratos para la realización de retratos, sin olvidarse de especificar cláusulas que contemplen la revocación de los permisos de imagen y si llegado el caso, es aplicable algún tipo de compensación… esto igual da para otra publicación, déjame en los comentarios si es de tu interés el tema de las contrataciones para animarme a trabajar antes en ello.

Fotografía callejera y urbana con charco de agua, reflejo, escaparate de clínica dental y persona con paraguas. Dominante roja. Fotógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

Cómo debemos actuar en la calle

En mi opinión y, creo que en la de la mayoría de los fotógrafos de calle pues así me lo enseñaron y de ese modo lo aprendí, debemos ser, ante todo, naturales.

Siendo completamente conscientes de que incumplimos leyes, pero convencidos de que esas leyes que nos estamos saltando no están actualizadas y no van acorde con los tiempos actuales.

El fotógrafo de calle no es un delincuente, no está haciendo nada malo… decir lo contrario es prejuzgar.

Debemos meternos bien en la cabeza que no estamos haciendo daño a nadie, pero para eso, debemos primeramente marcarnos unos límites éticos basados en unos mínimos de responsabilidad y, sobre todo, mucha empatía.

Fotografía callejera y urbana en museo con vitrina y yuxtaposición por reflejo. Discos de vinilo y persona. Fotógrafo: Anxo Dafonte.
Fotografía: Anxo Dafonte.

Fotografiando a menores de edad

Yo, por poneros un ejemplo, tengo por costumbre no fotografiar nunca en lugares donde abundan menores de edad. Mis líneas rojas me impiden siquiera aparecer con una cámara en un parque infantil o en un colegio, evitando de ese modo bastantes problemas.

Proteger a los menores de edad es una prioridad… no hay excusas que valgan.

Si por algún motivo, se diera un día que encontrase una escena que sí o sí creo que merece la pena ser recogida en una instantánea, solicitaría permiso de los tutores legales del menor que apareciese. Sin embargo, eso produciría ya un efecto de conocimiento previo y se perdería la esencia de la fotografía de calle para entrar en el terreno del retrato. Pero, en caso de tener que llegar a ese extremo, no olvides que el consentimiento por escrito debe estar firmado por todos y cada uno de los tutores legales del menor.

Fotografía callejera con niña caminando pasando justo por delante de unos globos que se colocan en perspectiva para sustituir la cabeza. Fogógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

Situaciones ridículas

Nunca busco ni he buscado imágenes que pudieran dejar quedar a alguien en evidencia. La empatía hacia los demás es absolutamente imprescindible en esta disciplina.

Cuando retrato la calle, me retrato a mi mismo.

La máxima es muy sencilla y conocida por todos: No hagas con el resto de la gente lo que no te gustaría que te hiciesen a ti. Por desgracia, esta máxima no es tenida en cuenta por algunos personajes que a cambio de muchos “me gusta” en las redes sociales no dudan en buscar precisamente eso, tratar de ridiculizar mostrando situaciones comprometidas y en lugares donde las personas son más vulnerables y se muestran de un modo distinto al de su día a día (playas y piscinas, por ejemplo). Ese tipo de fotógrafos son los que crean mala fama y rechazo hacia esta disciplina.

Fotografía callejera urbana en hora dorada, puesta de sol entre árboles y silueta de persona diminuta por perspectiva y arquitectura con Torres Hejduk, Cidade da Cultura, Galiza, España. Fotógrafo: Anxo Dafonte.
Fotografía: Anxo Dafonte.

Cuando te descubren fotografiando

Si te pillasen realizando una fotografía, volvemos a lo mismo: naturalidad. Lo que nunca falla es la sonrisa, no pierdas la sonrisa ante ninguna situación o palabra. Ten en cuenta que la persona puede sentir invadida su intimidad y sus primeras palabras ser más bruscas de lo que quisiera.

Estamos ante una pandemia que nos obligará a llevar mascarillas durante mucho tiempo y podríamos pensar que la sonrisa es más difícil de mostrar. Sin embargo, las personas tenemos una gran facilidad para sentir e interpretar gestos mínimos en el rostro. Los ojos, por ejemplo, hablarán de tu actitud. Tu sonrisa será capaz de traspasar la tela y los filtros de tu mascarilla. Es un arma tan potente que atraviesa incluso aquello que no hace un virus tan dañino y terrorífico.

Si cuando fotografías en la calle lo haces tranquilo y sonriente, es probable que ni se te acerquen. Sin embargo, si pierdes los nervios y actúas como si estuvieses haciendo algo malo, te van a interrogar y lo harán con la misma actitud y desconfianza que ven en ti.

Me exaspero cada vez que veo fotografías de gente desfavorecida sin ninguna justificación.

Si alguien se te acerca a preguntar por lo que haces, simplemente limítate a explicarlo sin miedo, no haces nada malo. Comenta tu visión de la imagen, de la escena. Muestra la foto, incluso antes de que te la pidan. Si aún con esas te piden que la borres, no dudes que están en su derecho, la eliminas y punto. Sin mayores complicaciones. No vale la pena y la otra persona siempre tendrá la razón.

Ninguna fotografía que vayas a borrar será irrepetible. Si no la has hecho tú, otro fotógrafo la hará. Partiendo de aquí, ¿crees realmente que vale la pena llegar a un juzgado por ello? Ya tendrás la oportunidad algún día de exponer una escena similar.

Fotografía callejera en blanco y negro con marine chileno, sol estrellado. Talcahuano, Chile. Fotógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte.

Cuando alguien se molesta por una publicación

Puede suceder también que en el momento de la exposición nadie te hubiese dicho nada y no te hubiesen exigido la eliminación de la imagen.

Muchas fotografías de calle, la mayoría, llegan a publicarse en blogs y redes sociales sin consentimiento de las personas que aparecen en ellas, es lo habitual y es lo normal. Lo que no es de recibo es sacar una fotografía e ir preguntando después a las personas. Eso haría que rompieses el ritmo de tu sesión y llamaría tanto la atención que el resto de personajes te tendrían totalmente calado y localizado como una amenaza. ¿Quién será esa persona que va por ahí con una cámara fotográfica y luego aún tiene la desfachatez de interrumpir a los viandantes para contarles alguna milonga?

Normalmente la gente no se encuentra a sí misma, lo más habitual es que sean otros los que le avisen de aparecer en una imagen. Muchos se sentirán orgullosos y les gustará aparecer en tu porfolio (también dependiendo cómo sea, volvemos a lo de siempre, si respetuoso o burlón) y, si se molestan incluso en contactarte, ¡qué bonito será agradecérselo enviándoles una copia de su fotografía! Quedar bien sale barato y trae muchos beneficios a posteriori.

Pero, por supuesto, también debemos contemplar el caso contrario, el de las personas que se sientan incómodas y no quieran aparecer en ninguna fotografía tuya.

Yo prefiero borrar una fotografía a pensar que alguien se siente molesto al identificarse en ella. Yo busco que la gente quiera aparecer en mis imágenes porque eso es lo que al final quedará de mi.

Lo normal es que te lo comuniquen primero. Llevar una demanda de este tipo a un juzgado es costoso y al igual que tú no podrás saber con garantías el resultado, la otra parte tampoco. Tu mejor defensa será precisamente que no te ha hecho llegar sus impresiones. Probablemente te obliguen a eliminar la imagen y todo quedará ahí.

En caso de que alguien te indique que se siente molesta con la imagen, lo más razonable es eliminarla de todos aquellos lugares donde haya sido expuesta. Una vez hecho eso, es probable que ya no tenga que demandarte, en cuyo caso, obrará a tu favor el hecho de haber retirado rápidamente su imagen. Existirá una clara intención de colaboración y acompañado de unas disculpas que deberías ofrecer ya en su momento, es poco probable que la cosa vaya a más.

Pero si te lo han comunicado y por cabezonería quieres seguir adelante con la imagen… ¡prepárate para lo peor! Las cantidades exigidas por los juzgados son muy importantes y, si el supuesto es este, en parte te lo merecerías.

Fotografía callejera en blanco y negro con peregrinos haciendo el Camino de Santiago portando vieira y sombrero asiático que nos invita a pensar en el Camino de Kumano, otro de las grandes rutas de peregrinaje. Fotógrafo: Anxo Dafonte.
Fotografía: Anxo Dafonte.

Conclusiones

Legalmente no puedes fotografiar personas en la calle, aunque sea un espacio abierto y público.

Por el contrario, no estás haciendo daño a nadie. No haces nada malo. Esto resulta muy paradójico si lo confrontamos con las legislaciones. Se nos prohibe algo que no daña a nadie.

Fotografía la calle y, por ende, gente en la calle también. Cuando te centras en la persona, dejas de fotografiar la calle para entrar en el retrato. Hay quien habla entonces de un género al que denominan retrato callejero, pero para mi sigue siendo retrato en exteriores.

Pero las leyes están bien, deben ser así. Yo en ningún momento opino ni diré lo contrario. Lo único que me molesta es esa hipocresía que se muestra en ocasiones, como por ejemplo, cuando levantas un teléfono móvil y haces todas las fotos que te apetezca pero como lleves una reflex enseguida te aparece una autoridad para impedirlo.

Si aún siendo estrictas, muchos fotógrafos registran imágenes de dudosa moralidad, no quiero imaginar lo que sucedería si las cambiasen por otras más permisivas y actualizadas a los tiempos modernos.

Así que a pesar de todas estas restricciones y complicaciones, no pierdas las ganas de salir a fotografiar la calle pues es un medio sumamente interesante e importante para documentar la vida en tu momento y, ¿quién sabe? podría resultar muy útil en el futuro.

Fotografia callejera con hombre empujando carretilla sobre superficie metálica de grúa. Fotógrafo: Anxo Dafonte
Fotografía: Anxo Dafonte
¡Gracias por tu atención
y buenas vistas desde cámara!

Por Anxo Dafonte

Como fotógrafo me considero multidisciplinar, dicen que eso te hace ser mediocre en todo y bueno en nada... pero como yo soy feliz así, ¡que me quiten lo 'bailao'!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .