Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2020
Contacto: info@adafonte.com​​​​​​​
La picadura de la libélula
La naturaleza es muy sabia y no da puntada sin hilo. Crea especies que nos sirven de inspiración a los seres humanos en su evolución tecnológica.
Con las alas desplegadas
Lo que más me llama la atención de las libélulas es su tremendo parecido con los aviones ya que sus alas siempre están desplegadas. Son una gran obra de ingeniería aeronáutica de la naturaleza.
Se encuentran generalmente cercanas a zonas acuáticas y son grandes depredadoras aunque no hay que preocuparse pues no pican a los humanos y sin embargo, podemos estarles muy agradecidos por el servicio que nos hacen controlando poblaciones de insectos como mosquitos cuyas picaduras, además de molestas, sí pueden llegar a transmitirnos enfermedades muy graves.
Se confunden muchas veces con las señoritas o los caballitos del diablo (Zygoptera) que sí pueden plegar sus alas a lo largo del abdomen cuando se encuentran en reposo.
¿Cómo es una picadura de libélula?
Como te decía, la libélula no ataca al ser humano, pero en el caso de que se sienta muy amenazada podría intentar usar su picadura como defensa propia si considera que su vida está en riesgo. El instinto de supervivencia es algo que incluso los seres humanos llevamos en el ADN y nos puede ayudar a realizar hazañas extraordinarias.
Pues bien, las libélulas con tamaños normales ni siquiera podrían atravesar la piel humana llegado el caso y por lo tanto insistiré en que no debes preocparte por ello. Con todo, si el ejemplar es muy grande podría conseguirlo y entonces simplemente notarás algo de dolor pero no contiene veneno que pueda en todo caso afectarnos negativamente.
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