Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2021
Contacto: info@adafonte.com
Los ecóbidos son unos arácnidos muy comunes en nuestras viviendas y sobre todo, muy pequeños. Su tamaño no evitará los miedos de aquellos que padecemos esa inexplicable, irracional e ilógica fobia o miedo ante esos seres, la aracnofobia, ya que son totalmente inocuas para los seres humanos.
Esas pequeñitas arañitas que tenemos en el hogar
No tienen un tamaño superior a unos dos milímetros y fabrican su tela en cualquier grieta o fisura que puedan encontrar en la vivienda.
Como cualquier arácnido, realizan un gran servicio de control de plagas y les tenemos mucho que agradecer así que piénsatelo mejor antes de acabar con un ser tan pequeñito y que dademás no supone ninguna molestia para el ser humano.
En cuanto notan nuestra presencia huyen al momento y su pequeño tamaño las hace muy escurridizas, por eso es que veremos realmente menos de las que tenemos por la casa.
Son muy rápidas caminando y también tejiendo un prácticamente invisible hilo para desplazarse y que podrían utilizar también en sus huídas.
La sesión fotográfica
El descubrimiento de esta pequeñita en nuestra casa fue posible gracias al susto de nuestra hija que estaba estudiando cuando incomprensiblemente a la arañita no se le ocurrió otra cosa mejor que hacer que bajar a explorar la habitación en la que se encontraba.
Nuestra hija es la mejor bocina que puede existir para avisar de que algún ser vivo, forme parte de nuestras mascotas o no, se pasea por la vivienda y muchas de las fotografías de insectos que hago en casa no serían posibles sin ella.
Una vez recogida con mucho mimo, no disponíamos de mucho tiempo para montar un set fotográfico pues en diez minutos tenía que salir volando para el trabajo.
Utilizamos dos planchas de cartón pluma de color blanco, una como fondo y otra de superficie, sujetas con pinzas para que el "estudio" no se viniese abajo.
Lo primero que tenía a mano era un antiguo objetivo analógico de la marza Zenit, un Helios 44M6 que coloqué con ayuda de un aro adaptador para lentes de 58mm al 12-42mm que trae el kit de mi Olympus OM-D E-M10 Mk III.
Colocar este objetivo frente a un angular produce un viñeteo bastante acentuado pero gracias a que el objetivo de kit es de focal variable pude elegir una distancia focal más estándar y usar como "lupa" al Helios.
La iluminación fue muy sencilla. Primero probé con una linterna que tenía a mano con halo regulable pero me encontré con el problema de que al ser del tipo LED producía cierto parpadeo y algunas zonas se captaban en negro (algo que en el argot fotográfico se conoce como 'moiré') lo que me impedía además subir la velocidad ya que ese efecto se acentuaría. El efecto del que te hablo es el que puedes ver en la fotografía anterior (sobre estas líneas).

Así que tuve que confiar en el estabilizador del cuerpo de mi pequeña Olympus, ya que ni trípode tuve tiempo a montar y persiguiendo como podía a la pequeña y veloz arañita, tratando de asustarla y molestarla lo menos posible, pude obtener alguna imagen frontal aunque quizás no con la nitidez que hubiese deseado.
Puede que en otra ocasión me coja con más tiempo para disfrutar de la sesión, pero mientras, aquí os dejo unas cuantas imágenes de ese milimétrico ser que cuando lo ves con cierta magnificación te llama mucho más la atención.

También te podría interesar:

Back to Top