Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2021
Contacto: info@adafonte.com
Como pez fuera del agua
Nuestro urbanita vecino es un insecto tisauro al que se le conoce por muchos nombres. Los más comunes son pececillo de plata, pez plateado de cola larga, lepisma de la harina, lepisma del azúcar, traza, cucaracha de agua o sardineta.
Científicamente lo conocemos de un modo genérico como Lepisma Saccharina (un nombre que personalmente no me gusta mucho pues me recuerda más al químico edulcorante) y también como Ctenolepisma Longicaudata que para ser sincero me atrae mucho más y creo que identifica mejor al protagonista de esta sesión fotográfica.
Conociendo al lepisma
Las zonas en las que podremos encontrar a este ser son muy variadas y dispares entre si. Desde habitar prácticamente todo el continente americano, así como el Caribe siendo además un habitual residente europeo. Lo que no tengo demasiado claro es de donde podría ser originario aunque su alimentación favorita me hace pensar que pudimos ser los europeos los exportadores de la especie a otras latitudes.
Se trata de un insecto muy ágil y que sufre fototaxia negativa, es decir, no soporta la luz y trata de escaparle al igual que hacen otras cucarachas. Así que en realidad es más abundante de lo que puidiésemos pensar en un principio porque no es nada sencilla de observar.
El hábitat del lepisma
Les gusta vivir entre papel y cartón ya que se alimenta de moho y de almidón como el que puede encontrar en el pegamento utilizado para la encuadernación de los libros. Les encanta las bibliotecas pues deben ser, nunca mejor dicho, unos grandes devoradores de letras.
Además de entre libros y papeles, suelen encontrarse en los edificios y casas de más antigua construcción ya que se esconden entre sus grietas. Les gustan los lugares húmedos y obscuros.
La morfología del lepisma
Su cuerpo está formado por unas escamas plateadas y brillantes que dan nombre a la especie. Presenta grandes antenas, dos en la cabeza y que se encuentran junto a otros dos apéndices debajo de la misma y otras dos al final de su cuerpo.
Defendiéndonos del lepisma
Uno de los depredadores más importantes de este insecto son las arañas que lo van manteniendo a raya evitando convertirlo en una plaga ya que reproductivamente hablando nos encontramos ante una especie bastante efectiva y por lo tanto prolífica.
Una hembra podría llegar a poner unos cien huevos si la temperatura ambiente se mantiene entre unos 25ºC y los 30ºC, así que no te sorprenda verlos más durante el verano.

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