Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2021
Contacto: info@anxodafonte.com
Conocemos esta especie generalmente como chinche de la fresa. El color cebrado de sus antenas la distingue de la chinche mediterránea, Carpocoris Mediterraneus.
Sobre la especie
Se alimenta de la savia de los tallos y también de los frutos, lo que la convierte en una eterna enemiga de los agricultores y por eso está considerada como una plaga.
No les gusta nada el frío y a pesar de que los adultos viven entre unos cuatro y seis meses de media, cuando bajan las temperaturas hibernan en lugares como grietas entre paredes o rocas, cortezas de los árboles o incluso bajo las piedras hasta que las temperaturas vuelven a subir.
Con todo, no sufren de grandes problemas a la hora de perpetuar la especie ya en su período vital pueden llegar a realizar entre cinco y siete puestas con unos treinta huevos en cada una.
Actualmente podemos encontrarlas en Europa, Asia y el Norte de África, en lugares donde abunden las huertas, jardines y bosques cercanos al agua, donde suelen encontrar arbustos frutales.
Sienten atracción por frutas como la fresa y cuando atacan una plantación destinada al consumo humano la dejan totalmente inservible al quedar su saliva en cantidades considerables impregnando la fruta con un sabor muy desagradable.
Como mecanismo de defensa segrega una toxina bastante apestosa que contiene substancias químicas peligrosas como por ejemplo el cianuro y por ello nos resulta tan importante no comer fruta sin haberla antes lavado bien. Nunca sabemos qué podríamos estarnos llevando a la boca.
Una sesión con una modelo excepcional
Para la sesión fotográfica utilicé mi objetivo de focal más larga en Micro Cuatro Tercios, en mi caso el 40-150mm que tiene una distancia mínima de enfoque de noventa centímetros y que pude reducir gracias a un par de tubos de extensión de diez y dieciséis milímetros.
Cuando me encontré con este ejemplar, el sol estaba situado en una posición tan alta y el cielo tan despejado que no necesité más apoyo para iluminar, ni siquiera modificadores o rebotadores. Las exposiciones las hice a mano alzada, sin ayuda de trípode. De todas formas, me gusta mucho exponer de esa forma cuando se trata de fauna porque me siento con mayor libertad de movimientos, mucho más cómodo.
Ver al insecto con ese color rojo y una zona de hojas tan verdes me decía que el resultado iba a ser bastante agradable y únicamente tenía que esperar a que se colocase en una posición donde sacarle provecho a ese contraste totanl entre el fondo y el sujeto que además se saturaba mucho por culpa de la luz natural que le incidía de esa forma tan cenital.
Fueron unas fotografías de las que tengo que admitir que me siento bastante satisfecho por eso de ser de "bajo coste", con un equipo de entrada: mi querida Olympus OM-D EM-10 Mk III y un objetivo de kit, porque muestra una vez más que no necesitas hacer inversiones astronómicas para intentar probar a quitar fotografías de aproximación.
Al menos hasta finalizado 2021 puedo decir que no dispongo de ningún equipo ni óptica ni tecnológicamente especializado para la realización de macrofotografía o fotografía de aproximación y, si yo puedo, ¡tú también!
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