Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2019 (Actualización: 2021)
Si tienes alguna cuestión u oposición acerca de las imágenes que se muestran en este artículo, por favor, no dudes en contactarme a: info@adafonte.com
Uno de nuestros miedos más grandes a la hora salir a la calle a capturar momentos que impliquen a personas desconocidas y que nos puedan parecer más o menos íntimos es saber a ciencia cierta si estamos infringiendo alguna ley.
"Soy como un vaquero con una bala y no con una ametralladora en la búsqueda de ese momento decisivo".
Fan Ho
Lo que la Ley nos dice
La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla: NO podemos fotografiar a ninguna persona sin su consentimiento y mucho menos cuando esa persona desconoce que la estamos fotografiando.
Dicho esto, lo mejor que podemos hacer los fotógrafos de calle es quedarnos en casita.
No se puede fotografiar a las personas sin un consentimiento.
Así parece desde un primer momento, pero vamos a matizar ciertos puntos que a pesar de evitar incumplimientos de la legislación, deberíamos tener en cuenta para ejercer nuestro trabajo de documentación gráfica.
De cuando es la Ley y que es lo que contempla
La ley que regula el derecho a la imagen y al honor es muy dura y con el tiempo se endurece mucho más.
En España seguimos rigiéndonos por una legislación redactada en el año 1982 y en la que no vienen contempladas las nuevas tecnologías. En aquellos tiempos no había nadie exponiendo aún sus fotografías con los teléfonos móviles.
Todo lo que comento en esta publicación hará referencia a la legislación que conozco: a la española. Tengamos en cuenta que tanto en el futuro como en otros países, los artículos que mencione podrían variar de forma notable.
Antes de seguir adelante, conviene que como lector, revises si no existen cambios en la legislación que podrían contradecir o completar ciertas opiniones vertidas en esta publicación. Te recomiendo que accedas a lo que en el BOE (Boletín Oficial del Estado, del Gobierno de España) se publica al respecto. Puedes hacerlo directamente desde aquí donde además, encontrarás los textos originales y sus actualizaciones con el paso del tiempo.
Sobre la captación de las imágenes
Resumiendo bastante la legislación, como te decía, básicamente no podremos hacer ninguna fotografía en la que salga una persona sin antes haber obtenido un consentimiento de esa persona.
El artículo 7.5, el más polémico de todos y el que más nos afecta como fotógrafos, seas aficionado o profesional, dice que el mero acto de hacer la fotografía infringe ya la ley, no importando en absoluto si nos encontramos en un espacio privado o público.
La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.
BOE, Ley Orgánica 1/1982, del 3 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. (Capítulo II, artículo séptimo, punto 5).
Una cuestión de interpretación
Ante el artículo anterior, poco se podrá hacer; sin embargo, a partir del punto octavo se nos va aportando algo de esperanza al hablarnos de ciertas excepciones en situaciones muy particulares.
Cabe aclarar que en el caso de llegar a enfrentarnos a una demanda, todo quedará finalmente a expensas de la interpretación que haga el juez que instruya el caso en particular.
En este octavo punto se nos citan algunos supuestos donde sí que podríamos fotografiar y, entre ellos, escenas de interés histórico, cultural o científico, ante los que podríamos no estar infringiendo ninguna ley y, quiero insistir en la palabra "podríamos" porque como decía, en un último caso sería el juez quien decidiese.
Estudiemos lo que exactamente nos dice el punto 8.2:
Dos. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:
a) Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.
b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.
c) La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.
BOE, Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. (Capítulo II, artículo octavo).
Es en este artículo en el que se basan los periodistas gráficos para poder desempeñar su trabajo. Si nos centramos en este artículo podremos ya exponer incluyendo personas siempre y cuando sean cargos o personalidades públicas y cuando ese momento fotografiado sea para informar o documentar una situación de interés general.
Podremos además, llegar a fotografiar en un acto público a gente anónima mientras no tengan un peso relevante en la fotografía, es decir, que no sean los protagonistas. Esto es a lo que se refiere la ley en el punto c) cuando habla de personas meramente accesorias.
En resumidas cuentas. Lo que el fotógrafo de calle debe hacer es fotografía de la calle y no de las personas, en cuanto nos hayamos centrado en una persona, la convertimos en el objeto de la fotografía y deja de ser accesoria.
La decisión de los jueces
Nos encontramos ante una situación muy complicada en el caso de tener que llegar a la sala de un juzgado ya que ese arbitrio puede llevar a resultados tan sorprendentes como inesperados.
Resultará muy difícil poder hacer una valoración desde un punto de vista objetivo y justo.
Si la mayor parte de las personas que fotografía no se molestan por su formación... ¿por qué tendríamos que exigírsela a los jueces?
La persona designada para ello debería tener ciertos conocimientos, sobre todo en lo que a arte y composición se refiere, para poder entender los motivos que le llevaron al autor a exponer la fotografía cuestionada.
Para poder hacer una valoración correcta sobre una obra fotográfica, la autoridad designada debería tener conocimientos y cultura fotográfica, de pintura, etc. y, por supuesto, también los hay; no quiero con esto decir que ningún juez posea estas capacidades. Pero no es exigible esta preparación y, en mi humilde opinión, esto es algo que debería cambiar.
El consentimiento expreso
Muchos fotógrafos de calle están convencidos de que al no existir en la legislación ningún punto en el que se indique que el consentimiento expreso tenga que haber sido dado también por escrito, con la simple mirada hacia la cámara del sujeto se entiende un consentimiento implícito.
Esto no es así exactamente. Tengámoslo siempre en cuenta. Volvemos al punto de las interpretaciones. Si intentas aferrarte a ese consentimiento implícito en una mirada como a un clavo ardiendo, tendrás las de perder sí o sí. Ningún juez te podrá entonces dar la razón.
La mirada podría ser un consentimiento... pero en ningún caso vitalicio.
La explicación a esto es bien simple. Al igual que sucede con la cesión de los derechos de imagen con las personas retratadas voluntariamente e, incluso con contratos firmados, cualquier consentimiento sobre el uso de la imagen de una persona es inmediatamente revocable.
Por lo tanto, cualquier persona que te hubiese dado su consentimiento te lo puede retirar en cuanto se arrepienta de ello y ante eso no hay nada que hacer. Llegarás al juzgado y el juez te dirá queno importa el consetimiento que te diese en su momento, sea implícito o explícito; en el momento de la vista resultará obvio que ya no gozas de él. Por eso, aunque sea otra disciplina totalmente distinta, es recomendable el uso de contratos para la realización de retratos sin olvidarse de especificar cláusulas que contemplen la revocación de los permisos de imagen y si se diese ese caso, sería aplicable algún tipo de compensación.
Cómo debemos actuar en la calle
En mi opinión y creo que en la mayor parte de los fotógrafos de calle pues así me lo enseñaron y de esa forma lo aprendí, debemos ser ante todo, naturales.
¡Eso sí! Seamos siempre completamente conscientes de que incumplimos leyes pero convencidos de que esas leyes no están actualizadas y no van acorde con los tiempos actuales.
El fotógrafo de calle no es un delincuente, no está haciendo nada malo... decir lo contrario será siempre prejuzgar.
Debemos meternos bien en la cabeza que no estamos haciendo daño a nadie, pero para ello, tenemos primero que marcarnos unos límites éticos basados en unos mínimos de responsabilidad y, sobre todo, mucha empatía.
Fotografiar a menores de edad
Yo, por poneros un ejemplo, tengo por costumbre no fotografiar nunca en lugares donde abunden menores de edad. Mis líneas rojas me impiden siquiera aparecer con una cámara en un parque infantil o en un colegio, evitando de esa forma bastantes problemas.
Proteger a los menores de edad es una prioridad, no vale ninguna excusa que justifique lo contrario.
Si por algún motivo se diese el caso un día  de encontrarme con una escena que sí o sí considero que vale la pena ser recogida en una instantánea, solicitaría permiso de los tutores legales del menor que apareciese.
Sin embargo, eso provocaría ya un efecto de conocimiento previo y se perdería la esencia de la fotografía de calle para entrar ya en el terreno del retrato. Pero, en el caso de tener que llegar a ese extremo, no olvides que su consentimiento por escrito debe estar firmado por todos y cada uno de los tutores legales del menor.
La situaciones ridículas
Nunca busco ni he buscado imágenes que pudieran dejar quedar a alguien en evidencia. La empatía hacia los demás es absolutamente imprescindible en esta disciplina.
Cuando retrato la calle, me retrato a mi mismo
La máxima es muy sencilla y conocida por todos: No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicisesen a ti. Por desgracia, esta máxima no es tenida en cuenta por algunos personajes que a cambio de muchos "me gusta" en las redes sociales no dudan precisamente de eso mismo, tratar de ridiculizar mostrando situaciones comprometidas y en lugares donde las personas son más vulnerables y se muestran de una forma distinta a su día a día (playas y piscinas, por ejemplo). Este tipo de fotógrafos son los que crean mala fama y rechazo hacia los que practicamos este género fotográfico, provocando desconfianza en los peatones cuando ven una cámara acercarse a un ojo.
Cuando te descubren fotografiando
Si te pillasen haciendo una fotografía, volvemos a lo mismo: naturalidad. Lo que nunca falla es la sonrisa, no pierdas la sonrisa ante ninguna situación o palabra. Ten en cuenta que la persona puede sentir que has invadido su intimidad y sus primeras palabras ser más bruscas de lo que quisiera.
Estuvimos y seguimos estando durante bastante tiempo conviviendo con una pandemia que nos obliga a llevar mascarillas durante mucho tiempo y podemos pensar que la sonrisa es más difícil de mostrar. Sin embargo, las personas tenemos una gran facilidad para sentir e interpretar los más mínimos gestos del rostro. Los ojos, por ejemplo, hablarán de tu actitud. Tu sonrisa será capaz de traspasar la tela y los filtros de tu mascarilla. Es un arma tan potente que atraviesa incluso aquello que no hace un virus tan dañino y terrorífico.
Si cuando fotografías en la calle lo haces tranquilo y sonriente es probable que ni se te acerquen. Por el contrario, si pierdes los nervios y actuas como si hubieses hehco algo malo, te van a interrogar y lo harán con la misma actitud y desconfianza que ven en ti.
Me molesta mucho ver fotografías de gente desfavorecida sin ninguna justificación.
Si alguien se te acerca a preguntar por lo que haces, simplemente limítate a explicárselo sin miedo, no haces nada malo. Comenta tu visión de la imagen, de la escena. Muestra la foto, incluso antes de que te la pidan. Si aún con esas te piden que la borres no dudes porque están en su derecho, la eliminas y punto. Sin mayores complicaciones. No vale la pena y la otra persona siempre tendrá la razón.
Ninguna fotografía que vayas a eliminar será irrepetible. Si no la has hecho tú, otro fotógrafo la hará. Partiendo de aquí, ¿crees que realmente vale la pena llegar a un juzgado por ello? Ya tendrás la oportunidad algún día de exponer una escena semejante.
Cuando alguien se molesta por una publicación
Puede suceder también que en el momento de la exposición nadie te dijese nada o no te hubiesen exigido que borrases la imagen.
Muchas fotografías de calle, la mayor parte de ellas, llegan a publicarse en blogs y redes sociales sin consentimiento de las personas que aparecen en ellas, es lo habitual y también lo normal. Lo que no es de recibo es tomar una fotografía e ir preguntando después a las personas. Eso haría que rompieses el ritmo de tu sesión y llamaría tanto la atención que el resto de transeúntes te tendrían ya localizado y fichado, tomándote como una amenaza. ¿Quién será esa persona que va por ahí con una cámara fotográfica y aún por encima tiene la valentía de interrumpir a los caminantes para contarles alguna historia?
Normalmente la gente no se encuentra a sí misma, lo más habitual es que sean otros los que les avisen de que aparecen en una imagen. Muchos se sentirán orgullosos y les gustará aparecer en tu porfolio (también dependiendo de como sea, volvemos a si es respetuoso o burlón) y, si alguien se molestase incluso en contactarte, ¡qué bonito sería agradecérselo enviándoles una copia de su fotografía! Quedar bien sale barato y trae muchos beneficios a corto plazo.
Pero, por supuesto, también debemos contemplar el caso contrario, el de las personas que se sientan incómodas y no quisieran aparecer en ninguna de tus fotografías.
Yo prefiero borrar una fotografía a pensar que alguien se siente molesto al identificarse con ella. Procuro que la gente quiera aparecer en mis imágenes porque eso es lo que al final de mi vida quedará de mi. Y te vuelvo a recordar, si te reconoces en una de mis imágenes, escríbeme a info@adafonte.com
Lo normal es que te lo comuniquen primero. Llevar una demanda de este tipo a un juzgado es costoso y al igual que tú no podrás saber con garantías el resultado, la otra parte tampoco. Tu mejor defensa será precisamente que no te hiciese llegar sus impresiones. Probablemente te obliguen a eliminar la imagen y todo quedará ahí.
En el caso de que alguien te hubiese indicado que se siente molesto con la imagen, lo más razonable es eliminarla de todos aquellos lugares donde hubiese estado expuesta. Una vez realizado eso, es probable que ya no tenga que demandarte, en cuyo caso, obrará a tu favor el hecho de haberla retirado rápidamente ya que existirá una clara intención de colaboración y acompañado de unas disculpas que deberías ofrecer ya en su momento es poco probable que la cosa vaya a más. En este punto tenemos que decir que el desconocimiento y ¿por qué no? también las ansias de alguno que se cree que por salir en una foto le vas a pagar una pensión durante toda su vida, hace que casos concretos hubiesen llegado a la sala de vistas por mucha buena voluntad que le hubiese puesto el fotógrafo.
Con todo, si te lo comunicaron y por cabezonería quieres seguir adelante con la exposición pública de la imagen... ¡prepárate para lo peor! Las cantidades exigidas por los juzgados son muy importantes y, si el supuesto es ese, en parte te lo tendrás bien merecido.
Conclusiones
Legalmente no puedes fotografiar personas en la calle aunque sea en un espacio abierto y público.
Por el contrario, no estás haciendo daño a nadie. No haces nada malo. Esto resulta muy paradójico si lo confrontamos con las legislaciones. Se nos prohibe algo que no daña a nadie.
Fotografía la calle y, por extensión, gente en la calle también. Cuando te centras en la persona dejas de fotografiar la calle para entrar en el campo del retrato. Hay quien entonces habla de un género al que denominan retrato de calle pero que a mi parecer no deja de ser un retrato en exteriores. Sin embargo, el género que nació como street photography consistía precisamente en eso, hacer retratos consentidos y posados en la calle, algo que dista mucho del concepto actual.
Pero las leyes están bien, deben ser así. Yo en ningún momento he opinado ni diré jamás lo contrario. Lo único que me molesta es la hipocresía que se muestra en ciertas ocasiones como por ejemplo cuando levantas un teléfono móvil y haces todas las fotos que te apetece pero como lleves una cámara réflex enseguida te aparece una autoridad para impedirlo.
Si aún siendo extrictas nuestras legislaciones muchos fotógrafos registran imágenes de dudosa moralidad no quiero ni imaginar qué sucedería si las cambiasen por otras más permisivas y actualizadas a nuestros tiempos.
Así que a pesar de todas estas restricciones y complicaciones, no pierdas las ganas de salir a fotografiar la calle pues es un medio sumamente interesante e importante para documentar la vida en tu momento y ¿quién sabe? podría llegar a ser de mucha utilidad en el futuro.

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