Fotografías y texto: Anxo Dafonte, 2020
Contacto: info@adafonte.com
Una tortuga china con tres crestas
La tortuga china crestada es una especie muy peculiar y en esta publicación te presento a uno de estos ejemplares.
La especie
Tiene un nombre científico algo complicado, Mauremys Reevesii, aunque no siempre ha sido así pues antes se la denominaba Chinemys Reevesii que viene siendo en resumidas cuentas la tortuga de reeves, también conocida como tortuga china crestada.
Se trata de un animal bastante más inteligente de lo que nos puidese parecer y también muy tranquilo. Sería una gran mascota si no estuviese en la Lista Roja de animales protegidos, pues su especie se encuentra ante un serio problema e inminente extinción de no poder revertirlo. Por ello, se llegó en su día a un acuerdo internacional que prohibe la importanción y exportación de este animalito; aunque desgraciadamente, este acuerdo no es respetado por todos los países.
Las hembras de esta especie son mucho más grandes que los machos, en el caso de este ejemplar, creemos que está en su límite superior de tamaño.
Esta especie de tortuga acuática asiática estaba distribuida por aguas de Japón, Corea, Taiwán y China. Pero el ser humano se esquilmó su población para utilizarla en la fabricación de alimento y medicinas. También hemos ido destruyendo su hábitat, lo que dificulta todavía más su supervivencia en estado salvaje.
Bien desarrolladas, pueden llegar a medir de unos once a veinticuatro centímetros de longitud en el caparazón.
La sesión
Estas sesiones fueron realizadas a mano alzada y con unos tubos de extensión acoplados entre el cuerpo y el objetivo para poder reducir la distancia mínima de enfoque. La hicimos dentro y fuera del acuario pero siempre en un ambiente limpio y protegido.
El truco para una sesión de fotos con este tipo de mascotas es ganarte su confianza a base de juegos.
Obviamente, la tortuga se mueve y sobre todo cuando no entiende que estás jugando con ella pudiendo llegarse a ponerse muy nerviosa. Así que es necesario ir con mucho cuidado y poquito a poco. Necesitarás armarte de paciencia para obturar en el momento justo en el que se detenga y permanezca aguardando tu siguiente movimiento. Yo intento hacer que persiga mi mano de un lado para otro, despacito, por delante del acuario.
Tiene la costumbre de buscarte o de huir a la hora de jugar así que no siempre querrá que seas tú quien la persiga a ella. Tienes claro que no actúa con miedo cuando no se oculta; en el momento que cree que perdiste interés en seguir jugando será ella quien trate de llamarte la atención de una forma muy activa.
Cuando llega ese momento, una de las formas de llamar la atención es colocándose en una posición intimidatoria. Levanta su cuerpo sobre sus patas aparentando un auténtico gorila y sorprende mucho la altura que es capaz de alcanzar. La primera vez que me hizo eso pensé que la había molestado de algún modo, pero pronto me di cuenta que no era así, que seguramente sea una posición agresiva para cuando se siente amenazada, pero no era el caso. Únicamente quería que siguiese jugando con ella.
Durante toda la sesión no tuve ningún momento de tensión con ella y de esa forma pude cambiar la direccionalidad del juego y esperar a que se acercase curiosa y juguetona al objetivo. Será ese el mejor momento para exponer y le agradezco esos grandes momentos que me regaló.
Primerísimos primeros planos
Para la sesión de retrato en la que vemos su ojito mucho más cercano y en la que se encuentra fuera de su acuario cambié los tubos de extensión por un objetivo analógico que usaba en mi vieja Zenit 122: un Helios 44M6 que instalado delante de mi objetivo kit de focal variable en su longitud más estándar, amplifica como una lupa cualquier sujeto que se encuentre delante.
Esta técnica te obliga a acercarte muchísimo, tanto que incluso en el ojo de la tortuguita podrás descubrir reflejado el objetivo, pero en ningún caso sufrió estrés ni se sintió violentada.
Recuerda que cuando haces fotografías de este tipo debes ante todo agradecer al modelo, sea o no humano, el esfuerzo y la paciencia que tienen pues la mitad del éxito les corresponde a ellos.

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